¡Qué bueno es tener deuda… buena!


Hoy en día, gran cantidad de personas viven llenas de deudas; la deuda es un elemento indispensable para obtener la mayoría de las cosas materiales que deseamos.

Lo malo de ello, es que casi todo lo que compramos, endeudándonos, termina perdiendo su valor con el tiempo, y peor aún, lo tenemos que pagar con nuestro esfuerzo y sacrificio, y a veces sólo dependemos de nuestro salario para cubrir las deudas.

 

Nuestra sociedad está llena de ejemplos, vemos personas que adquieren un coche a crédito, y que tienen que pagarlo en 3, 4 o hasta 5 años, obviamente, con los intereses que les cobran terminan pagando casi el doble del valor original del automóvil; o que utilizan sus tarjetas de crédito para adquirir una gran cantidad de artículos de consumo, supuestamente, están aprovechando grandes ofertas accesibles sólo a través de dichas tarjetas. Gran cantidad de personas viven aparentando que tienen un gran nivel de vida, ¡pero todo lo deben!, y sufren cada mes para poder liquidar el pago de sus tarjetas.

 

Y si a esto le sumamos, que las personas también adquieren bonitas casas, con créditos de hasta 20 o más años, entendemos el por qué tantas personas viven llenas de deudas durante muchos años de su vida, y terminan en la pobreza durante su vejez.

El primer paso para salir de tanta deuda es entender la diferencia entre la llamada “deuda buena” y la “deuda mala”.

 

La deuda mala, es aquella en que incurrimos cuando compramos algo que no nos produce ningún beneficio económico (sólo saca dinero de nuestro bolsillo), y que además, lo tenemos que pagar de nuestro salario. Es una deuda que genera beneficios únicamente para la institución bancaria o financiera que nos proporciona el crédito. Un ejemplo sencillo: Si compro un auto a crédito, que pienso pagarlo con mi salario, estoy adquiriendo una “deuda mala”, y además estoy adquiriendo gastos futuros en forma de gasolina, seguros, mantenimiento, etc. (No doy más ejemplos porque el mundo está lleno de ellos)

 

La deuda buena, es aquella en que incurrimos cuando compramos o invertimos en un activo que nos producirá beneficios económicos (pone dinero en nuestro bolsillo), y además otro la pagará por nosotros. Es decir, estoy adquiriendo una deuda que planeo sea pagada por el mismo activo que estoy comprando. Un ejemplo, siguiendo el anterior: Compro un auto a crédito para ponerlo a trabajar como Taxi, y planeo que de los ingresos que produzca, se pague la deuda con la institución financiera, los gastos de gasolina, mantenimiento, seguros, etc., y que además me genere una utilidad.

 

Otro ejemplo: Compro a crédito una máquina Vending (expendedora de refrescos, café, o cualquier otro artículo de interés para el consumo), hago mi plan de tal manera que, de las ventas que me produzca se pague la máquina y además me proporcione una ganancia.

 

Más ejemplos: Si la casa donde vivo la compré a crédito, seguramente pagaré intereses durante muchos años, y si además la estoy pagando de mi salario, entonces, adquirí una enorme “deuda mala”, Sin embargo, si compro una casa y la rento de tal manera que el inquilino pague mi obligación con la institución financiera, y me genere un excedente en forma de utilidad (y además me dé plusvalía), entonces habré adquirido una “deuda buena”.

Una vez que has aprendido la diferencia entre “deuda buena” y “deuda mala”, puedes empezar a tomar buenas decisiones de compra, utilizando el crédito a tu favor para comprar activos que te generen un beneficio económico, es decir, utilizar el dinero de los bancos y las entidades financiera para enriquecerte (o lo que es lo mismo, utilizar el dinero de otros para generar dinero para ti).

 

Como ves, esto no significa que no puedas o no debas comprarte un auto o una casa para tu uso personal, lo que quiero decir, es que antes de comprar el auto o la casa, compres o crees el activo o negocio que te genere el ingreso necesario para pagarlos, compra activos que paguen tus pasivos ( y tus gustos).

Los pobres están llenos de deuda, los ricos también: La diferencia es que los pobres adquieren “deuda mala” y los ricos adquieren “deuda buena”.

La “deuda buena” puede hacerte muy rico si la sabes utilizar, ¡Enriquécete llenándote de deuda … buena!.